Javier, Pablo, Celes y Ana, Olivier y Dorlys, me acompañaron en un interesante recorrido por una buena diversidad de terroirs y aromas.
Para ponernos en marcha y estimular las papilas, comenzamos con un blanco de variedad Aligoté borgoñón, del domaine de Aubert et Pamela de Villaine en Bouzeron -Côte Chalonaise-. Muy característico en sus sensaciones cítricas, fresco y aromático, aunque quizás algo más simple que la añada 2006; un buen comienzo al fin y al cabo. Lástima que nos faltaron las ostras.
Para completar el dueto de blancos, continuamos con un Viognier de Condrieu -Ródano Norte- de Georges Vernay, Les Terrases de l'Empire 2006. Como esperábamos, mas untuoso, con más volúmen, meloso y aromático y con una carga mineral interesante. Nada que ver la viognier de Ródano con los experimentos de otras zonas. Un vino serio que acompañará muy bien una lubina al horno.
La batería de tintos comenzó con un cerrado, cerradísimo vino de Vacqueyras -Ródano Sur- de Domaine La Monardière, Les 2 Monardes 2005. Tan cerrado estaba que era imposible meter la nariz en la copa. Tardó en abrirse y ahora que escribo estas notas, un día más tarde, aparece suma
Cambiamos completamente de ubicación y nos fuimos directamente a Galicia, más concretamente a Ribeira Sacra. El vino, Alcouce 200
Y con las mismas volvimos a cruzar la frontera para irnos a Corbières, en el Languedoc francés, y dar buena cuenta de un estupendo Rozeta 2006 de Maxime M
Del Pays Des Bouches Du Rhone descorchamos un Domaine de Trevallon 2004. Esta fué mi gran decepción ya que recordaba la última cosecha que probé de este domaine, la 2000, como grandiosa. Sin embargo, en este 2004 todo me pareció desequilibrado, desligado, sin uniformidad y sin limpieza. Una Cabernet demasido herbácea y la syrah prácticamente desapercibida. Final amargoso. Quizás era un mal moment
Y como la cosa no podía terminar así, entonces decidimos Olivier y yo comprobar cómo habían evolucionado dos Cabernet Francs del Valle del Loira.
El primero fué un Chinon, Bonnaventure 2002, del Chateau de Coulaine de Etienne et Pascale de Bonnaventure. Se mantenía fresco y sencillo, con un paso de boca agradable y fácil. Una Cabernet Franc muy reconocible con buena fruta y rusticidad.
Y, finalmente dimos cuenta de un Anjou Villages Brissac, Les Yvonnais 2001 del Domaine de Mongilet de Victor et Vincent Lebreton. Un vino más serio que el anterior, con una evolución excelente, buen volúmen, frutas negras con notas de leve evolución. En boca es pleno y su final es largo, muy largo.
Como véis, una cata interesante para comenzar este blog.
Obviamente nosotros terminamos en el Mesón "Chufo", de Rosa y Abel, obsequiándonos como premio a nuestro esfuerzo con unas alcachofas frescas y un solemne ajoarriero.
Ah, yo no suelo hablar del color de los vinos y su intensidad.

Qué buena pinta tienen tanto la cata realizada como el blog en sí. Espero poder estar presente en la próxima cata.
ResponderEliminarMiguel, ya sabes que tu siempre estás invitado, pero hay que estar al loro.
ResponderEliminarGracias por tu saludo y cuento contigo, viajas mucho, conoces cada vez más y puedes aportar un punto de vista muy importante.
Hola Miguel:
ResponderEliminarPrecisamente encargue 2 botellitas de cabernet franc, del Loira. Al hablar con el encargado de la tienda le pedí si tenía algún pinot noir de Loira... el pobre hombre me decía muy respestuosamente: sólo tengo gamay y cab. franc. A veces me confundo y de que manera. LO que sucede es que había recordado algunos tintos alsacianos, al estar bajo de presupuesto y no poder acceder a los borgoñitas.
Saludos
Hola Benjamín,
ResponderEliminarbienvenido y gracias por participar en este blog.
Uno de los valores de los vinos del Valle del Loira es, generalmente,su buna relación de calidad y precio.
No debe olvidarse su diversidad, la originalidad y personalidad de cada zona, Anjou, Saumur, Chinon, Saint Nicolas de Bourgueil, etc.