jueves, 28 de mayo de 2009

La Vieja Bodega celebra sus 15 años.

El restaurante La Vieja Bodega, de Casalarreina es uno de los lugares imprescindibles de la gastronomía de La Rioja.
http://www.viejabodega.com/

Con el transcurso de los años se ha ganado el reconocimiento general por su buen hacer, tanto en la cocina, que combina tradicion y modernidad, como en la sala, con un equipo siempre amable y simpático en el trato.

Con Angel durante la celebración.





Angel Pérez Aguilar, el alma mater ha sabido siempre rodearse de un buen equipo, y ese quizás sea uno de sus grandes méritos. El grupo humano de La Vieja Bodega ha llegado a convertirse en una gran familia a la que se han ido uniendo los propios clientes. Hasta el punto que, tras un devastador incendio, pudo remontar el vuelo con más energías si cabe y hacerse aún más grande.


Abel Mendoza, Maite, Miguel Merino y Luis Vicente Elías.
La Vieja Bodega ha cumplido 15 años. Y con ese motivo nos reunimos en sus salones el pasado día 8 un elevado número de amigos, todos invitados de forma personal por Angel.

Allí había clientes de la casa, bodegueros, periodistas, autoridades, y gente varia venidos de lugares diversos.

El equipo de La Vieja Bodega nos obsequió con viandas diversas, miniplatos sacados de su oferta actual del restaurante. Espléndido el Bacalao y excelente la Carrillera, buenísimos como siempre los Caprichos del Toloño.
Obviamente, no podían faltar los vinos. A destacar Tierra Crianza 2005, de Agrícola La Bastida, y La Vida en Rosa 2007, de Olivier Riviére.

Tras los discursos de rigor y las emociones más o menos contenidas, la fiesta se animó gracias a The Song, un grupo de rock'n roll al más puro estilo de las viejas bandas que hicieron un repaso de los temas más clásicos.

Así, entre baile y charla discurrió la noche.

Gracias otra vez, Angel, por esa velada y feliciades a todos los amigos que componen el equipo de La Vieja Bodega.

Bea y Cris, mi debiliades. Carlos y Rodrigo, de Agrícola Labastida, con Abel Mendoza

Chefe (Echurren) y Bea.


The Song animando la fiesta.

¿Quieres ver a The Song en acción?
http://www.youtube.com/watch?v=60ScJb4r8m0

martes, 5 de mayo de 2009

Encuentro en Remelluri

Con un día espléndido, un grupo de amigos nos hemos acercado hasta la Granja Nuestra Señora de Remelluri, en el municipio de Labastida.

Nos han recibido con unas botellas de su emblemático Remelluri Blanco de la cosecha 2006, pleno de mineralidad, con aromas y sabores que abarcan desde la manzana verde a la miel, con tonos cítricos, de frutas blancas y de hueso, hierbas aromáticas y flores, envueltos por un volúmen untuoso y con una estructura de excelente equilibrio para un grado alcohólico, imperceptible, de 14,5º.

Acompañados por José María, su gerente, y Karmele, hemos disfutado de un agradable paseo por los viñedos durante el cual nos han informado de sus actuales trabajos en estudio de suelos de la multitud de parcelas comprendidas en la finca.

Remelluri es una bodega de finca espectacular y única en la D.O.Ca. Rioja. Su situación, su diversidad de pequeños viñedos, su orografía y sus suelos, con composiciones de arcilla en algunos casos, arenosos en otros, sobre roca caliza, la convierten en una bodega con identidad propia en la que se elaboran vinos originales y diferenciados. La viticultura se orienta hacia la calidad, con bajos rendimientos para conseguir uvas adecuadas a la elaboración de vinos de guarda.

Posteriormente, y tras un breve recorrido por la bodega, hemos realizado una cata vertical del Remelluri Colección Jaime Rodríguez, de las añadas 2000 a 2005, de la mano de Ana Barrón, responsable de la enología.
De las seis añadas, sin duda, destacaba la 2001, conservando buena fruta y desplegando gran complejidad y largura, con sensaciones de especias y minerales.

El 2000 estaba sorprendentemente entero, complejo y maduro, con golosidad y final de tonos lácteos de toffee, flan y yogur.

El 2002 ha sido quizás el menor de los vinos catados, más sencillo y rústico, correspondiente a una añada de inferior calidad.

Las botellas de 2003 se dejaban beber con facilidad, con la calidez propia de una cosecha excesiva en sol y calor y escasa de humedad, pero con amabilidad y perspectivas de buen juego gastronómico.

Las cosechas 2004 y 2005, aún sin comercializar, presentan diferencias importantes en sus matices aún habiendo sido ambas consideradas añadas excelentes. La 2004 es más clásica y amable, con finas frutas rojas envueltas en frescura y mineralidad.

2005 es la añada que exhibe más potencia dada su juventud; y, si bien le restan aún por pulir sus taninos e integrar la madera, la sensación poderosa de fruta y la complejidad destacan sobre el resto. Este será un gran vino cuando se redondee durante su permanencia en botella.

Tras la cata hemos disfrutado de una comida en la que, además de tener ocasión de degustar nuevamente el Remelluri Blanco, hemos acompañado unas buenas pochas, patatas a la riojana y chuletillas de cordero al sarmiento con los Remelluri Reserva 2004 y 2005 y el Granja Remelluri Gran Reserva 1999.

Los Reservas, con su facilidad característica para ser bebidos, siendo más frutal el 2005 y más clásico el 2004, en el perfil característico de frescura de la bodega.
El Gran Reserva 99 sigue manteniendo buena fruta soportada por una agradable acidez, es complejo, sabroso y fácil.

Gracias a todos por la compañía: Ana, Karmele y Chema (Remelluri), Alberto (Restaurante Lola de Berantevilla), el otro Alberto (Rte. Herventia de Logroño), Angel (El Portalón de Logroño), Juan (Las Duelas, Haro), "Chefe" (Echaurren, Ezcaray), Alex (Amelibia, Laguardia), Matías (El Colmado, Ezcaray), Pedro y cia. (Massip, Ezcaray), José María y Cristina (La Antigua Vía, Arnedo), Víctor (Ricajema, Logroño), Fernando (Rodríguez Alonso, Haro), Diego, Arturo.


Y para relajarnos, John Coltrane, Jazz Casual:

lunes, 27 de abril de 2009

Felicitaciones y Preguntas

Me envía mi amiguete Miguel Merino Jr. (ya se que a él no le gusta este tratamiento) un recorte de la revista inglesa Decanter en la que se califica a su Mazuelo de la Quinta Cruz 2007 -qué nombre tán bonito- como el mejor tinto del Viejo Mundo.

Obviamente Miguel & Miguel Merino saben que me alegro infinítamente de sus éxitos, muy merecidos por su esfuerzo y calidad personal.

Sin embargo, lo que quiero resaltar aquí no es tanto este éxito personal como mi satisfacción también a que se premie y se reconozca la calidad de un vino de precio más que razonable y elaborado con una variedad minoritaria en Rioja y hasta ahora solamente considerada como un elemento de mezcla.

Hay otras aportaciones con variedad mazuelo como la de Bodegas de La Marquesa (Valserrano), pero son excepciones a la regla. En cualquier caso son vinos frescos, no exentos de elegancia, y que recogen bien las características de sus suelos.

Y entonces, ¿seguiremos insistiendo en la potencia?, ¿conseguiremos dar la importancia que realmente tienen a los vinos de calidad que se sitúen en bandas de precio razonables? y, sobre todo, ¿para qué carajo necesita Rioja de variedades foráneas?

viernes, 24 de abril de 2009

Una Cata Interesante Para Comenzar

Ayer nos reunimos en LA VINERÍA -en Logroño- un grupo de amigos para disfrutar de una tarde/noche de cata intensa y amena.
Javier, Pablo, Celes y Ana, Olivier y Dorlys, me acompañaron en un interesante recorrido por una buena diversidad de terroirs y aromas.

Para ponernos en marcha y estimular las papilas, comenzamos con un blanco de variedad Aligoté borgoñón, del domaine de Aubert et Pamela de Villaine en Bouzeron -Côte Chalonaise-. Muy característico en sus sensaciones cítricas, fresco y aromático, aunque quizás algo más simple que la añada 2006; un buen comienzo al fin y al cabo. Lástima que nos faltaron las ostras.

Para completar el dueto de blancos, continuamos con un Viognier de Condrieu -Ródano Norte- de Georges Vernay, Les Terrases de l'Empire 2006. Como esperábamos, mas untuoso, con más volúmen, meloso y aromático y con una carga mineral interesante. Nada que ver la viognier de Ródano con los experimentos de otras zonas. Un vino serio que acompañará muy bien una lubina al horno.

La batería de tintos comenzó con un cerrado, cerradísimo vino de Vacqueyras -Ródano Sur- de Domaine La Monardière, Les 2 Monardes 2005. Tan cerrado estaba que era imposible meter la nariz en la copa. Tardó en abrirse y ahora que escribo estas notas, un día más tarde, aparece sumamente expresivo, con una excelente combinación de garnacha y syrah siendo la primera la que da estructura y la segunda el abanico aromático que va desde hidrocarburos a violetas, con sensaciones de suelo. Fresco y elegante. Tardó pero mereció la pena. Me encanta Ródano.

Cambiamos completamente de ubicación y nos fuimos directamente a Galicia, más concretamente a Ribeira Sacra. El vino, Alcouce 2005, de Chao do Couso, y la variedad Mencía. Inmediatamente surgieron tonos compotados de frutas negras, quizás con una sensación de cierta sobremaceración. Y siendo estos aromas muy interesantes y ricos, resultó que aparecieron vainillas y notas de madera que se apoderaron de la fruta, lo cual me llevó a una pequeña decepción porque no acabo de entender bien la necesidad de tanta madera en un vino así con lo que supone de disminución de frescura y elegancia. Buen vino técnicamente pero a mí me dejó un poco frío.

Y con las mismas volvimos a cruzar la frontera para irnos a Corbières, en el Languedoc francés, y dar buena cuenta de un estupendo Rozeta 2006 de Maxime Magnon. La sencillez - que no simplicidad-, frescura y elegancia de este vino son asombrosas. Se percibe claramente que no hay intervencionismo en su elaboración. Base de Cariñena con aportación de Syrah y de Garnacha. Combinación de frutas negras y rojas, con plenitud en boca y largura final. Muy bueno y fácil de beber. Su rusticidad es su gran valor.

Del Pays Des Bouches Du Rhone descorchamos un Domaine de Trevallon 2004. Esta fué mi gran decepción ya que recordaba la última cosecha que probé de este domaine, la 2000, como grandiosa. Sin embargo, en este 2004 todo me pareció desequilibrado, desligado, sin uniformidad y sin limpieza. Una Cabernet demasido herbácea y la syrah prácticamente desapercibida. Final amargoso. Quizás era un mal momento para bebernos esa botella. En fin, nunca la felicidad es completa.

Y como la cosa no podía terminar así, entonces decidimos Olivier y yo comprobar cómo habían evolucionado dos Cabernet Francs del Valle del Loira.
El primero fué un Chinon, Bonnaventure 2002, del Chateau de Coulaine de Etienne et Pascale de Bonnaventure. Se mantenía fresco y sencillo, con un paso de boca agradable y fácil. Una Cabernet Franc muy reconocible con buena fruta y rusticidad.

Y, finalmente dimos cuenta de un Anjou Villages Brissac, Les Yvonnais 2001 del Domaine de Mongilet de Victor et Vincent Lebreton. Un vino más serio que el anterior, con una evolución excelente, buen volúmen, frutas negras con notas de leve evolución. En boca es pleno y su final es largo, muy largo.

Como véis, una cata interesante para comenzar este blog.

Obviamente nosotros terminamos en el Mesón "Chufo", de Rosa y Abel, obsequiándonos como premio a nuestro esfuerzo con unas alcachofas frescas y un solemne ajoarriero.


Ah, yo no suelo hablar del color de los vinos y su intensidad.